| Adoración Nocturna |
|
|
|
| Escrito por M.ª José Villarroel | |||
|
Adoración Nocturna M.ª José Villarroel R. S. F. de B. Supongo que a cualquier cristiano practicante que lea este título sabe definirlo: Un grupo de personas, más comprometidas en cada comunidad cristiana, que pasan horas de la noche alabando, bendiciendo y dando gracias a Jesús oculto en el Sagrario de nuestros templos.
Cuando Santa Teresa de Jesús, maestra y doctora de oración quiere decirnos qué es la oración, lo expresa así: “Que no es otra cosa, sino trato de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama”. Esto hace la Adoración Nocturna: acompañar y mirar al Sagrario donde está nuestro Rey, nuestro Salvador, nuestro compañero de camino en este mundo en el cual vivimos.
El Sagrario no es un mueble más en la Iglesia. Es Cristo en persona, es el Sacramento más potente de la Trinidad en la tierra; es la presencia del Padre que me revela en su Palabra; hecha carne y pan de Eucaristía, todo su proyecto de amor y me canta en el Hijo amado su canción de amor, llena de su Espíritu Santo y me dice todo lo que me ama en el Hijo, en su carne entregada por mí, muerta y resucitada y ofrecida en comida y amistad permanente a todos los hombres desde su presencia eucarística. Por eso no comprendo hasta qué punto uno puede decir que cree y ama a Cristo y no tratar de amistad con Él diariamente, teniéndolo tan cerca y tan humilde, con los brazos abiertos, en amistad permanente; está ahí, en el Sagrario, tan olvidado a veces, que se entrega por nada, sin querer; basta una simple mirada de amor, para escuchar lo que nos dice, sin palabras, con sola su presencia: Te amo, he entregado mi vida por ti, te estoy esperando desde siempre para empezar ya el diálogo eterno de amor que no acabará nunca. Eres eternidad y soñada por el Padre y redimida por mí; estoy aquí en intercesión y ofrenda permanente al Padre por ti y por la salvación de todos los hombres.
Por eso yo quiero animar al grupo de Navalmoral a seguir adelante; a veces el desánimo, el cansancio, la pereza y el respeto humano que a veces nos impide manifestar nuestras creencias de cristianos.
Señor rompe en mí los retraimientos y miedos; bloqueos y timideces que me obstaculizan para vivir más cristianamente. Muéstranos tu rostro Padre bueno pues a veces andamos a tientas por la vida sin Ti.
Necesitamos experimentar, cada vez más, Señor, que Tú eres la única verdad que salva, el único libertador, el único camino. La única vida que da sentido a la vida... para ser testigos tuyos, imágenes tuyas y apasionados defensores de la justicia y de la dignidad, de todos los hermanos.
|
















