MAYORDOMOS DE NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS

PATRONA DE NAVALMORAL DE LA MATA

Domingo, 20. Mayo 2012
La familia cristiana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Óscar Salgado Cepeda   

La familia cristiana

Óscar Salgado Cepeda

Profesor de Religión y Coordinador de la Sede JMJ de Navalmoral

En primer lugar, quiero agradecer a la Junta de Gobierno y a los Mayordo­mos de la Asociación de la Virgen de las Angustias, esta oportunidad que me brin­dan de hacer pública esta reflexión en de­fensa de la familia y permitir que a través de estas líneas, entre en todos sus hogares por medio de esta magnífica revista.

A menudo se critica el papel de la Igle­sia Católica y otras iglesias cristianas en la sociedad. ¿Acaso se critican otras reli­giones porque sus fieles siguen sus pre­ceptos? La Iglesia Católica cumple con la obligación de ser la promotora de la cul­tura de la vida, una guía que nos ayuda a entender el Amor en su plenitud y no como se recalca hoy en día de una manera egocéntrica y muy superficial, porque eso no es amor.

“La Iglesia tiene la responsabilidad de promover la moralidad pública de toda la sociedad civil sobre la base de valores morales fundamentales”, como recono­ciera el Vaticano. Valores, que dicho sea de paso, no son exclusivamente religio­sos, sino que dichos valores forman parte de la naturaleza humana y contribuyen a su desarrollo integral y en plenitud.

Cada vez se nota más en los medios de comunicación la gran intolerancia que se tiene a los que defienden la vida huma­na y también se ridiculiza el mensaje de las personas o instituciones que quieren defender los valores morales y éticos, con los cuales debe contar una sociedad para que se desarrolle sanamente, como si ellos fueran fanáticos que no merecen la tan aclamada “tolerancia” y el derecho de expresarse libremente, tal y como lo per­mite la tan “socorrida” Constitución.

Se quiere eliminar a la familia como base de la sociedad, restándole la im­portancia que ella tiene en el desarrollo de nuestra juventud, y no hay nada más errado que negarnos la construcción de un futuro para las próximas generaciones. Sin familia, no hay sociedad, ya que ella es el núcleo, punto de partida y fin de la misma.

Una vez que dejamos de valorar la vida humana desde sus inicios y aceptamos el manejo de ella a nuestra conveniencia, o en nombre de la ciencia, o cuando justi­ficamos el aborto, el infanticidio y la eu­tanasia, hacemos menos humana nuestra sociedad y ponemos en peligro nuestro futuro.

Cuando somos incapaces de distinguir entre el bien y el mal: ¿Qué es lo que les enseñamos y transmitimos a nuestros hi­jos? ¿Qué camino queremos seguir: cons­trucción o destrucción?

Supongo que todos queremos dejar el mejor legado posible a nuestros hijos y he aquí uno fundamental: NUESTRA PRO­PIA FAMILIA. En Nazaret, los cristianos encontramos el ejemplo. La Sagrada Fa­milia es modelo para toda familia huma­na. Dejémonos aconsejar por la Virgen María que nos dice una vez más: “Haced lo que Él os diga”. Y parafraseando al Beato Juan Pablo II: “Moralos, no ten­gáis miedo. Abrid las puertas de vuestros hogares y de vuestros corazones a Cristo”, de este modo estoy convencido de que en nuestras familias nunca faltará el “vino” de la felicidad y el amor”.

Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Navalmoral, protege y cuida a todas las familias, especialmente aquellas que peor lo están pasando a consecuencia del paro, la crisis económica y la crisis de valores.

 
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