| La familia cristiana |
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| Escrito por Óscar Salgado Cepeda | |||
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La familia cristiana Óscar Salgado Cepeda Profesor de Religión y Coordinador de la Sede JMJ de Navalmoral En primer lugar, quiero agradecer a la Junta de Gobierno y a los Mayordomos de la Asociación de la Virgen de las Angustias, esta oportunidad que me brindan de hacer pública esta reflexión en defensa de la familia y permitir que a través de estas líneas, entre en todos sus hogares por medio de esta magnífica revista. A menudo se critica el papel de la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas en la sociedad. ¿Acaso se critican otras religiones porque sus fieles siguen sus preceptos? La Iglesia Católica cumple con la obligación de ser la promotora de la cultura de la vida, una guía que nos ayuda a entender el Amor en su plenitud y no como se recalca hoy en día de una manera egocéntrica y muy superficial, porque eso no es amor. “La Iglesia tiene la responsabilidad de promover la moralidad pública de toda la sociedad civil sobre la base de valores morales fundamentales”, como reconociera el Vaticano. Valores, que dicho sea de paso, no son exclusivamente religiosos, sino que dichos valores forman parte de la naturaleza humana y contribuyen a su desarrollo integral y en plenitud. Cada vez se nota más en los medios de comunicación la gran intolerancia que se tiene a los que defienden la vida humana y también se ridiculiza el mensaje de las personas o instituciones que quieren defender los valores morales y éticos, con los cuales debe contar una sociedad para que se desarrolle sanamente, como si ellos fueran fanáticos que no merecen la tan aclamada “tolerancia” y el derecho de expresarse libremente, tal y como lo permite la tan “socorrida” Constitución. Se quiere eliminar a la familia como base de la sociedad, restándole la importancia que ella tiene en el desarrollo de nuestra juventud, y no hay nada más errado que negarnos la construcción de un futuro para las próximas generaciones. Sin familia, no hay sociedad, ya que ella es el núcleo, punto de partida y fin de la misma. Una vez que dejamos de valorar la vida humana desde sus inicios y aceptamos el manejo de ella a nuestra conveniencia, o en nombre de la ciencia, o cuando justificamos el aborto, el infanticidio y la eutanasia, hacemos menos humana nuestra sociedad y ponemos en peligro nuestro futuro. Cuando somos incapaces de distinguir entre el bien y el mal: ¿Qué es lo que les enseñamos y transmitimos a nuestros hijos? ¿Qué camino queremos seguir: construcción o destrucción? Supongo que todos queremos dejar el mejor legado posible a nuestros hijos y he aquí uno fundamental: NUESTRA PROPIA FAMILIA. En Nazaret, los cristianos encontramos el ejemplo. La Sagrada Familia es modelo para toda familia humana. Dejémonos aconsejar por la Virgen María que nos dice una vez más: “Haced lo que Él os diga”. Y parafraseando al Beato Juan Pablo II: “Moralos, no tengáis miedo. Abrid las puertas de vuestros hogares y de vuestros corazones a Cristo”, de este modo estoy convencido de que en nuestras familias nunca faltará el “vino” de la felicidad y el amor”. Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Navalmoral, protege y cuida a todas las familias, especialmente aquellas que peor lo están pasando a consecuencia del paro, la crisis económica y la crisis de valores.
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