| Contigo, a solas |
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| Escrito por Ángela Miguel | |||
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A veces, cuando estoy a solas contigo en tu ermita, suelo recordar tiempos pasados. Tiempos de antaño que parecen de ayer mismo, pero sin embargo son muy lejanos... ya perdidos en el recuerdo. Pero cuando te miro, Virgen de las Angustias, tú me recuerdas aquellas tus fiestas tan hermosas para nosotros ¿recuerdas aquel año cuando los Moralos te llevaron a lo que nosotros llamábamos “casas baratas”? Un barrio alegre, amable y cariñoso que te esperaba engalanado y deseoso de tener aquella noche allí a su patrona; y cómo no recordar el día en que visitaste el barrio de “Los Caños”... Bailábamos y estos vecinos nos invitaban a limonada y a dulces ¡qué alegres días aquellos! Tú nos mirabas en silencio desde tu trono, pero seguro que estabas contenta, muy contenta de ver nuestra alegría. Llevabas en tu manto el escudo de nuestro querido pueblo, ese manto que la gente sencilla y tus devotos te regalaron y que Tú, a buen seguro, lucías orgullosa. Todo ha cambiado mucho pero, ayer como hoy, los Moralos te llevamos en el corazón. Un año más han llegado tus fiestas y los mayordomos y el pueblo nos unimos para que sean cada año un poquito más hermosas. Virgen de las Angustias, no olvides a nuestros mayores, a nuestros jóvenes y a nuestros niños, tampoco olvides a nuestros enfermos. Ayúdanos a que la devoción por tu hijo no se destruya y que nosotros, los que somos católicos, sepamos defender con amor y con fuerza aquello que Él nos enseñó. Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Madre de las Angustias, que tus fiestas sean para que todos los Moralos estemos unidos en tu amor y con la misma alegría que nuestras abuelas, más tarde nuestras madres y ahora nosotros sepamos inculcar en nuestros nietos el cariño que Tú siempre has tenido para tu pueblo y que esos nubarrones que nos acechan se alejen de nosotros. No nos abandones nunca Madre de las Angustias. Que pasemos unas felices fiestas patronales.
Ángela Miguel
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