| María, madre de todos los moralos |
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| Escrito por Pepita Marcos Martín | |||
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En la revista dedicada a la Virgen de las Angustias con motivo de sus fiestas, este año he querido aportar mi colaboración ofreciendo un conjunto de reflexiones en honor a Nuestra Madre. ¿Hay en el mundo una palabra más bonita y significativa? ¿Cuántas veces al día los moralos que la tenemos por Madre, la invocamos con ese nombre? ¡Madre mía, te amo! En la oración que los cristianos realizamos al final del rosario, invocando a la Virgen de una forma ordenada ¿os habéis fijado las veces que pedimos a Nuestra Madre que ruegue por nosotros llamándola MADRE en esta letanía? Pues son trece veces las que repetimos estas bonitas palabras: Madre de Cristo, Madre de Dios, Madre de la divina gracia, Madre purísima, Madre castísima, Madre y Virgen, Madre Santa, Madre inmaculada, Madre amable, Madre admirable, Madre del buen consejo, Madre del Creador y Madre del Salvador. ¿Cuántas canciones podríamos contabilizar con la palabra Madre? Sería una tarea interminable, ya que es rara la canción a María en la que no aparece este nombre. Hay una en particular que siempre me llamó la atención, simplemente titulada MADRE, lleva consigo un conjunto de sentimientos que a todos nos llegan al alma. Deseamos a través de su canto estar junto a Ella siempre como niños. Rogamos que nos tome en sus brazos y nos guíe al caminar. Queremos que nos eduque y nos enseñe a rezar. Pedimos que nos haga transparente y nos llene de paz. Luego damos gracias, porque nos abre su corazón, no une y sobre todo nos da su amor. Por último agradecemos que Ella nos lleve a Jesús y la invocamos para que nos haga sencillo y humildes como Ella es. Sería interminable rematar este escrito sin dejar un montón de cosas para reflexionar sobre María como Madre, es simplemente el inicio de una meditación individual para que cada uno, a través de este razonamiento, saque sus consecuencias. Pepita Marcos Martín
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