| Viva la Virgen nuestra patrona |
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| Escrito por Mª José Villarroel | |||
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MARÍA fue una mujer sencilla y corriente de un pueblo llamado NAZARET. Educada por sus padres San Joaquín y Santa Ana, seguía los costumbres y tradiciones sus mayores, esperando el cumplimiento de la promesa del Señor: Un Salvador. Nosotros ya sabemos toda la trayectoria de su vida, unida a la de su hijo Jesús; pero yo me voy a fijar en algunos aspectos que sobresalen más en su vida para nuestra enseñanza e imitación. Por ejemplo : su fe y humildad Precioso título porque lleva en su regazo el HIJO en quien creemos. Nos ayuda el contemplarla con su cara de dolor, al ver a su HIJO muerto en sus brazos. Pero eso fue el final de su dolor porque ella ya creía en la Resurrección. María creyó en Dios antes de tenerle muerto en sus brazos; le recibió en su corazón desde que tenía uso de razón y estaba disponible para El. Por eso Dios la eligió para ser su Madre al hacerse hombre en la persona de Jesús para venir a salvarnos. El ángel del Señor vino a anunciárselo y ella no lo comprendía porque humanamente no lo veía posible .Pero su fe, hizo que lo aceptara y respondió al ángel : "aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". La importancia de fiarse y estar abierta a la voluntad de Dios. Llegamos a la noche de Navidad, y de nuevo la fe de María se pone a prueba al ver la pobreza en que su hijo venía al mundo. Pero su humildad se fortificó al oír el cántico de los ángeles y los pastores adorando a su Hijo. Y en las bodas de Caná : Mujer ¿qué nos va a ti y a mí…? "Aún no ha llegado mi hora". Podíamos traducirlo pensando : Calla, sé humilde. Y ella responde : "Haced lo que El os diga" . Se fió de su Hijo; lo conocía bien porque ya llevaban 30 años viviendo juntos. Y su fe y humildad, como la de su Hijo, crecía y se robustecía cada vez más. Acompañó a su Hijo en los tres años de vida pública y sobre todo en su pasión y muerte que todos conocemos. Al pié de la cruz nos la entregó a nosotros, en la persona de San Juan : "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Y desde entonces, todos los bautizados, que creemos en Jesús, la tenemos por Madre nuestra. ¡NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS! ¡como te quieren y confían en Ti, todos los moralos! Y también los que sin ser moralos, vivimos en el pueblo que te proclama por Patrona. Nos lo dicen el desfilar diariamente ante tu imagen; el visitarte en tu ermita para recordarte que somos tus hijos; que te queremos y te contamos nuestras penas y alegrías, como hace un buen hijo con su madre. Bendice a Navalmoral que cree en Ti y auméntanos la fe. Haznos humildes hijos tuyos acogiendo a tantos de fuera, que vienen a nuestro pueblo aprovechando se un pueblo acogedor. Un día te escogieron nuestros mayores como PATRONA y el pueblo noble y leal, te sigue queriendo y visitándote en tu ERMITA. Mª José Villarroel
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