| Madre nuestra |
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| Escrito por Angelines Sánchez Gómez | |
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Cuando empieza el mes de septiembre, en muchas de las familias de nuestro pueblo, se produce una relación entre los primeros quince días del mes y la Virgen de las Angustias, ya que se empieza a hablar del comienzo de la novena a Nuestra Patrona. Doy gracias a Dios y le pido que pese a las circunstancias que nos rodean , siga así durante muchos años. Este mes de septiembre y sobre todo durante la novena a nuestra Virgen, es un buen momento para acercarnos a Ella. Con todas nuestras dificultades diarias, tanto espirituales como materiales, qué mejor que estar siempre cerca de Dios y de la Virgen, para que sean ellos los que nos ayuden a soportar todas las adversidades de cada día y además nos protejan en los momentos complicados. Sí, tenemos que tener confianza en la Virgen, en su ayuda, en su estar atenta siempre a nosotros, por eso Jesús cuando agonizaba en la Cruz nos la entregó, mejor dicho nos la regaló.! Fue el mejor regalo que nos pudo dejar! Hace tiempo recuerdo que me sobrecogieron unas palabras de Juan Pablo II : "En el rostro de toda madre se puede captar un reflejo de la dulzura, de la intuición, de la generosidad de María". A veces nos cuesta saber percibir tal captación, ver esos vestigios de la Virgen, sin embargo el Papa sabia de lo que hablaba . Seguramente quería decir que toda maternidad es una participación de la maternidad de la Virgen respecto de Dios y de los hombres. Por eso cuando no sintamos solos, tristes, agobiados, abatidos, acudamos a Ella con la misma confianza y cariño que íbamos a nuestras madres cuando éramos pequeños y habíamos hecho alguna cosa mal. Estoy segura que nos mirará dulcemente con una sonrisa despreocupada e indulgente. No quiero terminar sin antes agradecer a todos los que han colaborado con nosotros para que esta revista vea la luz un año más. Gracias, en nombre de la Junta Directiva, de todo corazón. Espero que durante los días de la novena y durante todo el año, nos sintamos verdaderos hijos de esta Madre nuestra, que tanto nos quiere.
Angelines Sánchez Gómez
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