|
Escrito por Ana María Sarró
|
|
Sí, el encabezamiento me gusta, doblemente MADRE, por serlo de tu hijo y nuestra ¡cuánto trabajo te damos! Siempre mediando entre tu hijo y nosotros, escuchando nuestras quejas pidiéndote por todo. Y doblemente MADRE también somos las abuelas, bueno, yo por la distancia que me separa de mis nietos no ejerzo como tal, ya voy por el quinto ¡y cómo pasan los años!. Este quizás MADRE MÍA no pueda acompañarte en tu novena (sí en tu tríduo) pues estaré cuidando de mi hija y su familia, pues ya habrá llegado mi nieto Ismael ¿sabes que me tienes que echar una mano? Siempre lo haces para que todo venga bien y sin complicaciones. Quiero que esta carta sirva de homenaje para esas abuelas que cuidan de sus nietos mientras sus padres trabajan (y de estas hay muchas) dando amor, cuidados y mimo a raudales, sin pensar en ellas. El otro día me comentaba una amiga (y tenía razón) que su hija le decía que no recordaba que de pequeña jugaran con ella como lo hacen con su hijo, incluso tirándose por el suelo con el nieto. Ahora tenéis más tiempo para ellos, los educadores son sus padres, vosotras sois las que dais, sin esperar nada a cambio, sin pensar si mañana tendrán en cuenta vuestros desvelos y cariño, si os visitarán cuando vuestros achaques sean más fuertes. Sólo espero que en nuestra vejez recibáis una parte de tanto como dais ahora. A don Antonio quiero darle la bienvenida a nuestra comunidad y desearle de corazón se sienta a gusto con nosotros. Y a vosotros moralos y a todos los vecinos de nuestro pueblo, desearos felices fiesta de la Virgen y no olvidéis acompañarla en todos sus celebraciones. Como siempre MADRE MÍA a tus plantas me despido y digo: ¡VIVA MI MADRE Y PATRONA LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS! Ana María Sarró
|