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Escrito por Ángela Miguel
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Han pasado muchos años cuando por primera vez vi un cuadro de tu imagen en mi casa. Me quedé pensativa mirando tu hermoso rostro y en mi mente de niña algo me dijo que ya nunca te podría olvidar. Fui creciendo y a mi madre y a mi abuela las gustaba llevarme a la visita obligada que todas la s mujeres moralas hacían a diario a tu ermita. Cuando llegaban tus fiestas y empezaba tu novena era una alegría para nosotras acompañarlas al toque de las campanas de la torre de tu ermita, pera también quiero que sepas madre de las Angustias que nuestro juegos en aquel apartado que nosotras llamábamos “el corralito” a la parte de atrás esperando a nuestras madres era maravilloso; aquella fuente de piedra que más de dos veces nos costó un buen remojón y una buena regañina de nuestros mayores al acabar la novena. Pero al día siguiente volvíamos otra vez al repique de las campanas. Llegaba el día de tus fiestas y todo era alegría para nosotros, qué hermosa estabas con aquel manto con el escudo del pueblo, con las autoridades, la guardia civil y todo el pueblo sencillo. Con mis ojos de niña todo lo veía grande, muy grande, pero más de dos veces me quedé mirándote y mi pequeño cuerpo se estremeció ¿qué querías decirme con tanto amor?. Tuvieron que pasar muchos años para entender aquella mirada de ayer, al igual que antaño nuestras abuelas inculcaron tu amor a nuestras madres, ellas nos enseñaron a nosotras a quererte, también nosotras hemos querido trasmitírselo a nuestros hijos y a nuestros nietos. Dentro de poco tiempo volverán a repicar tus campanas y como entonces volveremos a tu novena y como ayer, contentos y felices celebraremos tus fiestas y otros niños mirarán tu hermoso rostro y quizás a estos niños les querrás decir aquello que me dijiste a mi hace cincuenta años. No nos abandones nunca y cuida del pueblo moralo cubriéndole bajo tu manto y como siempre, protégenos para que sigamos el camino que tú quieres que sigamos. Cuántas veces te tuve entre mis brazos Cuántas veces te dije que te quiero Cuántas veces me diste tu alegría Cuántas veces me diste tu consuelo Ángela Miguel
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