| FARO LUMINOSO |
|
|
|
| Escrito por Enrique López Gallego | |||
|
Al año siguiente, en 1981, el Papa inauguraba un mosaico dedicado a María, Madre de la Iglesia, que se encuentra en una fachada, hacia la plaza: ”Me alegra inaugurar este testimonio de nuestro amor con el deseo de que todos los que vengan a esta plaza de San Pedro eleven la mirada a nuestra Señora, para dirigirle con sentimiento de filial confianza un saludo personal y una oración salida del corazón”. No se si la ermita de las Angustias, al igual que la plaza de San Pedro, está ya terminada con este vidriera, pero reconozco que, ahora, en cualquier momento del día, aunque la ermita esté cerrada, podemos acercarnos a la Virgen cual barco que busca el faro para llegar a puerto, sean cuales sean las olas que nos acompañan en nuestro rumbo. El principio del camino que lleva a la locura del amor de Dios es un confiado amor a María Santísima. Si caminamos de la mano de la Virgen Santísima, Ella hará que nos sintamos hermanos de todos los hombres: porque todos somos hijos de ese Dios del que Ella es Hija, Esposa y Madre. ”Estamos en este mundo como en un mar borrascoso, como en un destierro, como en un valle de lágrimas. María es la estrella del mar, el consuelo de nuestro destierro, la luz que nos indica el camino del cielo enjugando nuestras lágrimas” nos dejó escrito San Juan Bosco. Miremos, pues, confiados a la luz de la Virgen de las Angustias, seamos agradecidos porque ella nos dio a Jesús y no dejemos de cumplir lo que un día dijo en las bodas de Caná: ”haced lo que Él os diga”.
|

















